11 de septiembre de 2017

El 106

Cuando se vio en la calle el sol le cegó tanto que apenas podía mantener los ojos abiertos. Después de doce años, cuatro meses y seis días, Laszlo Masegosa Rico, el preso 106 para sus carceleros y compañeros de pabellón, era libre. Sus pies tuvieron que acostumbrarse al asfalto, y sus manos parecían torpes después de tanto tiempo. Su vida había transcurrido aquel tiempo entre su celda y el comedor, con muy pocas salidas al patio y apenas contacto con otros presos que no fueran sus más inmediatos vecinos. Nadie le acompañó hasta la salida y nadie estaba allí para ir a buscarle. En la calle, como hombre libre, también estaba solo.

1 de septiembre de 2017

27 de junio de 2017

Con diecisiete

Debía haberse plantado.
Todo el mundo sabe que con diecisiete te tienes que plantar.

Llevaba jugando desde los doce años, primero como distracción, con garbanzos, después furtivamente en alguna timba clandestina. Al cumplir la edad, Mark ya era un experto en el Black Jack, y se crecía ante la adversidad, se recuperaba de la caída más acusada, siempre tenía una respuesta, que atacaba a sus adversarios como un golpe en la cara con una tabla. Siempre sabía dónde dejarlo, pero nunca lo hacía antes de tiempo. Sus cartas parecían venir hipnotizadas, y para mayor desesperación de los demás ejecutaba sus movimientos con una espectacular carga de misterio. Cuando no lo hacían los números, eso desarmaba a sus rivales.